CIUDAD ABIERTA

CIUDAD ABIERTA

Un nuevo invasor espera que lo dejen entrar para desmantelar desde sus cimientos nuestra ciudad

“Ciudad abierta” es la que abre sus puertas al enemigo, en la esperanza de que no será arrasada por ellos. Se salvó así París en 1941 ante la arremetida del ejército germano. Lima, lo mismo en 1881, cuando a la capital peruana entraron las tropas chilenas. Hay una rendición, sí, pero que presupone el respeto de los invasores hacia ese patrimonio conformador de la identidad de sus habitantes, sus monumentos y símbolos religiosos o republicanos, los edificios e imágenes sagradas. 

Desde la más remota Antigüedad las ciudades se fundaron sobre un espacio que quería reflejar el cielo. No solo la Nueva Jerusalén del misticismo bíblico. Mircea Eliade reporta que las ciudades babilónicas tenían sus arquetipos en sendas constelaciones, amén que las ciudades reales hindúes se construyeron según el modelo de una ciudad celestial. Es un reproducir en la Tierra la Ciudad divina que está en el Cielo, tal como lo entendieron asimismo los griegos al fundar la Polis: es este un micro cosmos donde debe regir un logos, reflejo de aquel orden regular o Logos universal que gobierna al macro Cosmos1. La Polis es pues el espacio “cosmizado” u organizado; allende sus fronteras se encuentra el desorden o “caos”2.

De allí que las ciudades (Santiago de Chile no es la excepción) se levantaran sobre la base de dos binarios. Uno es arriba/abajo, de modo que la contemplación de ese Logos, de esa ley que rige la naturaleza de manera ordenada, permite deducir las leyes de la Polis que, por eso, no pueden ser caprichosas, antojadizas ni arbitrarias. La otra dicotomía es adentro/afuera, de donde deriva un nosotros/ellos, dado que sin esta diferencia racional no cabe siquiera pensar en una “comunidad”. Franqueado el pórtico ubicado en las murallas protectoras de la ciudad, el forastero podía ingresar, pues el hecho de dar el “santo y seña” simbolizaba su compromiso de respetar esas normas esenciales de alcance universal.

El enemigo real, entonces, es quien se manifiesta hostil contra ambos binarios. Es el Persa, que basa sus leyes en la pura voluntad de sus sátrapas o reyes. Son los propios que tienden a la anarquía fungiendo de tiranos, y que -por contrapaso o equivalencia con su culpa- son condenados al ostracismo, a vivir en el caos, fuera de la ciudad.

Pasa sin embargo que esta concepción, cuyos vestigios todavía perduran en la civilización occidental, está siendo fuertemente desafiada por un Constitucionalismo global que no tolera la existencia de leyes institucionales basadas por analogía en leyes naturales. Más que rechazar la soberanía nacional de los países o de querer permear las fronteras físicas de los estados, esto incluido, el mentado Cosmopolitismo democrático niega dicho logos sobrenatural y esos “tabúes tribales”. Es lo que difunden las organizaciones planetarias patrocinadas por Georges Soros, siguiendo la corriente inaugurada por su maestro Karl Popper en la obra La sociedad abierta y sus enemigos (1945)3. Nótese bien, la open society declara explícitamente y sin rodeos quienes son sus enemigos: todos quienes defienden la identidad cultural de la polis.

Somos pues sus “enemigos”. Enemigos para quienes propician la inmigración masiva al país, la eliminación de todas las barreras de ingreso al mercado interno, ahora un simple espacio comercial inserto dentro de la “aldea global”. Adversarios de aquellos que pretenden el establecimiento de tribunales y policías mundiales, en sustitución de los propios; tanto como la eliminación de los ejércitos locales, a menos que se justifiquen a título de meros gendarmes. O de los que abogan para que ningún país posea más “norma fundamental” que la Declaración Universal de DD.HH de 1948. Censurados si no profesamos esta unificación del mundo junto a autores de izquierda tan influyentes como Habermas, Rawls, Bobbio, Lyotar, Dahrendorf, Küng, etc.4

Y así se van cruzando nombres y coincidencias ideológicas entre los discípulos de esta open society y los adláteres de la Escuela de Frankfurt, cuya revisión del marxismo los condujo hacia corrientes cercanas con el neo anarquismo. Convergiendo en estos nuevos paradigmas: ciudadanía mundial, desarrollo sostenible a nivel planetario, globalización con rostro humano, minimalismo y multiculturalidad, seguridad humana, educación para la paz, etc. Respecto a este discurso, nada sustancial separa al que difunde urbi et orbe la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los DD.HH., la ex presidente chilena Michelle Bachelet, con el que aquí abran un dirigente de Evopoli como Hernán Larraín Matte, o una gestora cultural como Magdalena Piñera5.

Son ideas que pasan al terreno de los hechos. Que van desde actos lúdicos y otras manifestaciones simbólicas, en la música y el teatro callejeros e intervenciones en otros espacios públicos, donde junto con irradiar tales paradigmas, se aprovechan para deshonrar sus opuestos: el concepto de patria, la emblemática bandera nacional, sus héroes, los cuarteles y edificios identitarios, los ritos religiosos y republicanos, además de machacar la imagen de policías y militares. La cohesión social y la identidad construida en torno a la nacionalidad, revelada con la multitudinaria concurrencia al paso por la ciudad del féretro del General Director de Carabineros José Bernales, en mayo de 2008, era algo que -para esta gente- no podía volver a pasar6.        

Son los nuevos paradigmas transformados en eslogan (sluagh-ghairm o grito de guerra celta), que se agitan en la Convención Constitucional y estimulan la lucha callejera y la violencia rural.   

De allí que -por unidad de diagnóstico- estos discursos no pueden ser tomados como fenómenos separados. Indigenismo, ecologismo, multiculturalidad, globalismo, etc., forman parte de un rompecabezas que se va armando dentro de un proceso de largo plazo. Podemos resolver un problema si lo vemos bien.



1 Mircea Eliade, El mito del eterno retorno (1949) 3ª. edición (2011) tercera reimpresión (2018) por Alianza Editorial (Madrid) 20-22.

2 Mircea Eliade, Lo sagrado y lo profano (1956) 1ª. edición (2014) sexta impresión (2018) Paidós-Espasa Libros (Barcelona) 27-29 y 40-41. 

3 Karl Popper, La sociedad abierta y sus enemigos, en 1ª. edición (2010) de Espasa Libros (Madrid) pág. 170. Sobre la influencia y redes internacionales de financiamiento de Soros: Juan A. de Castro y Aurora Ferrer, Soros. Rompiendo España (2019) Homo Legens (Madrid) 175 páginas. Carlos Astiz, El proyecto Soros y la alianza entre la izquierda y el gran capital (2020) Libros Libres (Madrid) 269 pp. Juan Antonio de Castro, No sólo es Soros (2021) Homo Legens (Madrid) 315 pp.   

4 Danilo Zolo, Los señores de la paz. Una crítica del globalismo jurídico (2005) Editorial Dykinson (Madrid) 15-19.  

5 Magdalena Piñera, Las 12 claves del PNUD, El Mercurio (Santiago) 5.7.2021 cuerpo A pág. 3.  

6 René Ríos (Sociólogo U. Católica), Qué late tras la despedida del general Bernales en El Mercurio (Santiago) 3.6.2008 cuerpo A pág. 9.   

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