Ch’hai di nuovo, buffon? (Qué hay de nuevo, bufón)

Ch’hai di nuovo, buffon? (Qué hay de nuevo, bufón)

“¿Qué hay de nuevo, bufón?”. Es la pregunta que le refiere el personaje de Ceprano, un cortesano, a Rigoletto, en la opera de Giuseppe Verdi del mismo nombre.

La escena en que se produce ese pequeño diálogo, se desarrolla cuando Rigoletto, el bufón, ya ha sido engañado por los integrantes de la corte del libertino Duque de Mantova, quienes han logrado secuestrar a su hija con la ayuda involuntaria de su propio padre, el mismísimo Rigoletto.

Engaño, es la palabra que me ha gatillado el recuerdo de la escena del acto segundo de esta Opera, la noticia del rechazo de la candidatura presidencial de Diego Ancalao, de la Lista del Pueblo. Fueron 23.135 las firmas objetadas por el SERVEL de personas que apoyaron su candidatura, las cuales habrían firmado ante el fallecido Notario Patricio Zaldívar Mackenna. 

Como ocurre en estos hechos, el creativo de esta maligna iniciativa no aparece.  Seguramente en el curso de los días sabremos algo del autor o los autores de esta burda farsa: alguien, en algún lugar, con un nombre digno de un libreto de ópera, pero cuyo rastro hoy se pierde en la neblina. Por supuesto, no será el candidato. Aquellos que estuvieron por detrás de su organización, prontamente se desvincularán. Los integrantes de la Lista del Pueblo ya anunciaron rápida y ágilmente querella por los matutinos, alertados por el comunicado del SERVEL que denunciaría la irregular recolección de firmas.  Cualquier semejanza con las antiguas prácticas repudiables de la política “tradicional”, serán apagadas con el estribillo “si te vienen a contar cositas malas de mí, diles que yo no fuí…” 

Es probable, que al igual que los casos de financiamiento irregular de la política, mucho quede en nada, gracias a la acción de un sepulturero hábil, convencido del desprecio que se debe tener por toda forma legal que se haya elaborado bajo el alero de la actual Constitución, porque “es la de Pinochet”.

Cristián Warken en su columna intitulada “Bienvenidos al Reino de Chile”, descargó su molestia en contra de muchas iniciativas e ideas que circulan por nuestro país, algunas de las cuales se han dado en el seno de las comisiones de la Convención Constituyente.  El columnista dirige sus dardos – al decir nuestro – ante la decepción que le provocan los “iluminados” de siempre, que, como nuevos Paul Riviere, se suben a un caballo, para recorrer nuestro territorio, para gritar repetidamente  “¡Es la hora del Pueblo!”. Ahora tendrá que sumar a su indignación, el menosprecio por las normas electorales.

Para quienes se encuentran lejanos a los dramas operáticos, este género musical, en cuanto desarrollo de un drama, siempre finaliza con una lección o moraleja.  En el caso de Rigoletto, el propio bufón cae bajo su sentimiento de venganza, de profundo resentimiento, cuando al final de la obra, creyendo que ha asesinado a la persona del Duque, su adversario, se da cuenta que ha matado a su propia hija.

Ya hay muestras más que suficientes -y los seguidores de “Camerata” se habrán dado cuenta- que la fiesta inicial de la Convención Constituyente está mostrando un derrotero cuyo final no será querido por muchos cuando termine el proceso.  Espero que el sentimiento de revanchismo que fue insuflado principalmente por políticos de izquierda nacional e internacional – basta recordar las palabras de Maduro y compañía – no termine haciéndonos llorar ante la impotencia que genera la ignorancia, el desprecio de la verdadera identidad cultural de nuestro país y los valores tradicionales y republicanos que inspiran nuestro ser nacional.

También espero, que los próximos meses, a cada despertar, no tengamos que preguntar, como Ceprano, ante algún nuevo fraude, disparate o sinsentido refundador ¿Qué hay de nuevo, bufón? 

Guillermo Leigthon García

Abogado. Profesor universitario. Magister Derecho de la Empresa, Universidad de los Andes

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