¿POR QUÉ PREFERIMOS [NO VER] LA REVOLUCIÓN?¹*

¿POR QUÉ PREFERIMOS [NO VER] LA REVOLUCIÓN?¹*

Los árboles no dejan ver el bosque. Todos los hechos violentos ejecutados desde el 18-O, convergen hacia un solo objetivo final: producir un quiebre institucional

Dice el Código Penal: “Los que se alzaren a mano armada contra el Gobierno legalmente constituido con el objeto de promover la guerra civil, de cambiar la Constitución del Estado o su forma de gobierno, de privar de sus funciones o impedir que entre en el ejercicio de ellas al Presidente de la República o al que haga sus veces, a los miembros del Congreso Nacional o de los Tribunales Superiores de Justicia, sufrirán la pena de reclusión mayor, o bien la de confinamiento mayor o la de extrañamiento mayor, en cualquiera de sus grados” (artículo 121)2.

Sin embargo, respecto de los sucesos del 18-O no se ha investigado este delito, ni siquiera como hipótesis alternativa de trabajo. Los más de un millón de delitos asociados a este acontecimiento (1.092.999) según informó recientemente el Ministerio Público3, se han fraccionado en múltiples procesos, atomizando la persecución penal. Allí se investigan 51 diferentes tipos delictuales comunes como lesiones, daños a la propiedad pública o privada, robos y saqueos, desordenes e incendios u otros hechos que afectan la vida e integridad física o la tranquilidad pública, en circunstancias que una visión de conjunto daría cuenta del propósito unitario de provocar un quiebre institucional.Puede graficarse lo sucedido con un gran incendio provocado, donde tres componentes fueron combinados: calor, combustibles y carburante. El calor, el fósforo que enciende la mecha, son las 25 estaciones del metro quemadas al mismo tiempo y con idéntico modus operandi. El combustible, como los carbones que se juntan, está representado por los malestares reales o exagerados que se achacan al sistema4. Y el carburante es el oxígeno en el aire, o sea ese ambiente emotivo y mental, que se respira más que se demuestra, proclive al cambio de “paradigmas” o a una metamorfosis en la “conciencia” universal5.

Acá nadie duda sobre la presencia de actores políticos cuyos fines implican una alteración radical del orden existente, validando como medio la acción violenta. En un contexto además donde sus inspiradores intelectuales -Guattari entre ellos- incitan precisamente a la “acumulación de luchas parciales” en tren de “conectar una multiplicidad de deseos moleculares, una conexión que puede implicar efectos del tipo ʻbola de nieveʼ y demostraciones de fuerza a gran escala” y así poder “desencadenar grandes rupturas como la del Mayo del 68”6. Esta constatación primaria conduce a la hipótesis alternativa del artículo 121 del Código Penal; máxime si cuenta con evidencias a favor, y, además, no tiene evidencias en contra, amén de poseer un poder explicativo muchísimo mayor.

Una investigación deficitaria es la que se reduce a acumular evidencias relacionadas con una única hipótesis asumida de antemano, pues solo deja ver los hechos que calzan con esa creencia (sesgo de confirmación). Es necesario -más bien- conceptualizar en paralelo otras hipótesis mutuamente excluyentes, cada una con sus propias notas distintivas, definidas según las máximas de la experiencia7. Elaborada así una matriz de análisis comparativo, las evidencias recogidas permitirían corroborar o refutar cada hipótesis por separado8. Siendo la hipótesis sobreviviente o “ganadora” no la que cuenta con más evidencias a favor, sino aquella que tiene menos evidencia en contra9.

Lo dicho se impone, no solo porque una búsqueda más minuciosa de la verdad, acerca de sucesos que han marcado un hito en el devenir de la República, es debida a la ciudadanía en general. Además, porque conviene a las propias autoridades comprometer su mejor esfuerzo, especialmente de cara a cuanto dispone el artículo 134 del mismo Código Penal: “Los empleados públicos que debiendo resistir la sublevación por razón de su oficio, no lo hubieren hecho por todos los medios que estuvieren a sus alcances, sufrirán la pena de inhabilitación absoluta temporal para cargos y oficios públicos en cualquiera de sus grados”.


1* Paráfrasis de la obra Por qué preferimos no ver la inseguridad (2017) Siglo Veintiuno (Argentina) 154 pp., del experto en inteligencia y analista político argentino Marcelo Sain.

2 La Ley sobre Seguridad Interior del Estado sanciona delitos análogos (art. 4), pero su persecución solo puede iniciarse previa denuncia o querella de Ministerio del Interior, o de las demás autoridades expresamente autorizadas (art. 26).   

3 El Mercurio 5.8.2021 cuerpo C pág. 4. El número es de 35.558 según Balance entre el 18 octubre y el 14 de diciembre de 2019 (La Tercera 23.12.2019 pág. 3). 

4 En los que venía trabajando una cierta intelectualidad, desde el año 2012 con fondos del Conicyt: El proyecto que busca explicar el conflicto social, La Tercera 21.09.2013, pág. R 19.    

5  Expresiones empleadas en otras tantas obras con talante “revolucionario”: p ej. Thomas Kunh en Estructura de las revoluciones científicas (1962) y Marilyn Ferguson en Conspiración de Acuario (1981), entre muchas.  

6  Félix Guattari, Revolución Molecular (2017) Errata Naturae editores (Madrid) 35 y 58. 

7 Algunos métodos de resistencia y guerra irregular con que se adoctrinó a los partisanos comunistas, fueron elaborados, por orden de Churchill, para “incendiar Europa” ocupada por los nazis: SOE Syllabus. Lessons in ungentlemanly warfare, World War II (2001) Public Record Office (Suffolk, U.K.) 426 pp.    

8 Richards J. Heuer Jr. y Randolph H. Pherson, Técnicas analíticas estructuradas para el análisis de Inteligencia (2015) Plaza y Valdés (Madrid) 166-179.  

9 La evidencia adversa puede ser contraria (los delitos no se cometieron), opuesta (se cometieron actos lícitos) y distinta (se cometieron otros delitos). 

Deja una Respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.