La parole manipulée de Philippe Breton (La Découverte, París, 2020).

La parole manipulée de Philippe Breton (La Découverte, París, 2020).

Se trata de la cuarta edición de bolsillo de la conocida obra del sociólogo francés, Philippe Bretón,  investigador en el CNRS y profesor de la Universidad de París I.

El autor se ha especializado en las técnicas de manipulación y el estudio de lo que podría denominarse, un tanto ampliamente, “antropología de la palabra”. En este ámbito, ha publicado varios libros de interés:  L’argumentation dans la communication (La Découverte, París, 1996); L’utopie de la communication. Le mythe du village planétaire (La Découverte, París, 1997);  Le culte de l’Internet. Une menace pour le lien social ? (La Découverte, París, 2000); L’incompétence démocratique. La crise de la parole aux sources du malaise (dans la) politique (La Découverte, París, 2006), y Le silence et la parole contre les excès de la communication (con David Le Breton, Érès, Toulouse, 2009), entre otros.

La obra que comentamos no cuenta con traducción al español.

Se divide en nueve capítulos que a pesar de lo complejo de la materia se leen sin dificultad por la facilidad de expresión y la claridad expositiva. Los títulos son sugerentes: permanencia de la manipulación (pp.11-26), la importancia de la palabra (pp.27-54), la tecnificación de la palabra (pp.55-72), la manipulación de los afectos (pp.73-94), la manipulación cognoscitiva (pp.95-114), el rol de internet y las redes sociales (pp.115-124), los dos efectos de la manipulación (pp.125-146), una débil resistencia (pp.147-166) y la norma de las palabras (pp.167-182).

Hay tres ideas fundamentales a destacar.

Primero, el autor destaca, siguiendo a Aristóteles y los clásicos griegos, cómo la persona humana es un “ser de palabra”, el único capaz de pensar, comunicarse y convencer, a diferencia del animal o de la máquina.

El hombre, al comunicarse, le da un sentido al habla. Las palabras mismas portan un significado. El habla es, en consecuencia, argumentativa. Por ello, se convierte en herramienta política desde la antigua polis, donde el ágora es expresión de la inteligencia que delibera acerca de los mejores medios que conducen al fin.

Pero el discurso, la utilización de la palabra, es también un arma de poder, y no se utiliza solo para convencer sino para manipular.

El objetivo de la manipulación es persuadir a un receptor a través de medios arteros, engañosos, a fin de lograr la adhesión de la voluntad, aunque sea por un espacio de tiempo no duradero, pero suficiente para conquistar el poder. Para tales efectos, la manipulación puede ser “de los afectos” (la que apela a los sentimientos y persigue un efecto de fusión) y “cognitiva” (la que busca el encuadre a ciertas ideas o eslóganes, apelando a una causalidad infundada, falsa o inexistente).

Al autor advierte que la “probeta” de las modernas técnicas de manipulación política se encuentra en las técnicas de publicidad dirigidas al consumidor en las sociedades de masas.

Un segundo punto que destaca es cómo las formas contemporáneas de “manipulación” tienen lugar en varios universos sociales (publicidad, información, política). Si se parte del postulado de que también el ser humano es el “único animal mentiroso ”, para Breton es cada vez más imprescindible distinguir entre el “convencer” y el “manipular”. La primera deja libertad al receptor. La segunda se le impone a modo de coacción psicológica. De ahí la necesidad de que en las democracias contemporáneas la libertad de expresión venga a ser protegida junto a una nueva garantía: la libertad de recepción.

Una tercera idea es que la manipulación y la propaganda son fenómenos crecientes en los regímenes democráticos. Por su sutileza y amplitud pueden llegar a tener un alcance mayor que en los regímenes totalitarios. Y es que las mismas reglas democrático-liberales de conquista del poder, en un universo cada vez menos analítico y argumentativo, inducen a competir con técnicas e imágenes que superen en ámbito de la persuasión argumentativa. La democracia de ideas parece haber quedado en el pasado. La manipulación de los discursos ha llegado a ser más característico en los regímenes democráticos que en los autocráticos.

Sin duda que se puede enfocar este interesante libro más allá de estas tres ideas que me parecen centrales. Se puede apuntar, por ejemplo, que falta en Breton un vínculo más explícito entre palabra y realidad. Una de las condiciones más fuertes para que pueda existir la sociabilidad humana reside en la veracidad del lenguaje. El autor conoce bastante bien a Aristóteles, y el lector avisado esperaría una profundización de este presupuesto esencial.

Asimismo, se echa de menos un análisis más detenido del fenómeno de la propaganda. Si bien la remisión a los trabajos de Tchakhotine, Ellul, o Packard parecen llenar esta carencia, la investigación correlativa de estos y otros autores merecería una mayor detención.

Se agradece, eso sí, el análisis exhaustivo de los procedimientos de manipulación, que se desarrollan a lo largo de esta y otras obras de Breton, autor que, dígase de paso, le aterra el avance de Le Pen en Francia.

Pero, paradojas de la vida, su libro es muy útil para discernir algunos aspectos del discurso, del imaginario y de los eslóganes revolucionarios que se imponen en nuestro país, sin razones suficientes.

Julio Alvear Téllez

Director Camerata Chile

Deja una Respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.